Yo siempre lo defendí. Incluso
cuando mi mamá necesitaba tirarle mierda con ventilador. Lo defendía a él, con
quien tenía peor relación y lo hacía tratando de aferrarme a una figura que
inventé en mi mentecita adolescente. Complejo de electra por mil.
Lo defendí incluso cuando me
enteré de que viajaba a Santiago a juntarse con su polola y yo, en la misma
ciudad le respondía el teléfono sin saber que estábamos tan cerca. Yo asumía
con tristeza que más de mil kilómetros nos separaban. Pero no, él los había
cubierto sin querer incluirme. Llamadas telefónicas diciendo que me extrañaba
mucho, que qué ganas de verte, Francisquita. Mentiroso.
Recuerdo perfecto como me enteré:
me junté con un primo para una transa de no recuerdo qué. Antes de despedirnos
me dijo que qué rico que en este último tiempo había visto harto a mi papá. Un
balde de agua fría es poco. A partir de ese momento me alejé. Lo peor de todo
fue que no sabía cómo cresta decirle lo que me estaba pasando. Sus
manipulaciones afectivas seguían dando resultados y equivocados mails con
frases del tipo “me gustaría volver todo el tiempo atrás” llenaban mi bandeja
de entrada.
Me aseguró que estaba haciendo
terapia y que quería arreglar las cosas. Cada vez que yo viajaba a Puerto Montt
me llegaba a doler la guata el solo hecho de pensar en juntarnos. Me lo
imaginaba llegando oculto detrás de sus anteojos de sol. Hola mi amor, que
linda estás. Sabía que pediríamos unos shop y luego de hablar de un sinfín de
trivialidades, como cada vez que nos juntábamos, me preguntaría que por qué
estoy tan distante, que no entiendo que te pasa, será que tienes problemas en
la universidad.
Es triste cuando se quiebra la
imagen que tienes de alguien, sobre todo si es de uno de tus padres. Pero ya
está y el camino hay recorrerlo. Hubo un tiempo en que mi sicóloga le prohibió
acercase a mi. Pero ya eso es camino avanzado, lo desbloqueé de whatsapp y
terminé de recoger los pedazos que se cayeron de su altar. Lo quiero y ya no
tiemblo cuando me llama por teléfono. Nos juntamos y hablamos del tiempo, de
las noticias y de libros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario